¿Sabes elegir bien?
¿Alguna vez te has planteado la cantidad de veces que hemos tenido que contrastar las cosas a lo largo de nuestra vida?, y ¿Cuántas veces tenemos que comparar precios, utilidade...
, y ¿Cuántas veces tenemos que comparar precios, utilidades, cantidades, etc? Hoy quiero reflexionar con vosotros la capacidad que tenemos de diferenciar las cosas y el cómo han influido en nuestra vida. Incluso antes de hacer un gran uso de la razón, antes de empezar a andar, comenzamos a tomar decisiones sobre las cosas que nos rodean, empezamos a ver la diferencia entre lo que es grande o pequeño, brillante o apagado, de lo que está bien o de lo que está mal.
Sin duda, son los primeros pasos de aprendizaje para saber contrastar las cosas de nuestro entorno y tomar decisiones sobre él. De pequeño resulta muy fácil, sin embargo, a medida que vamos creciendo lo elementos se van complicando y empezamos a buscar similitudes y diferencias no solo de las cosas, sino además de las personas. Empezamos a compararnos con las personas que por un lado son un ejemplo a seguir y empezamos a imitar sus conductas y hábitos, o por el contrario, evitamos las de una persona que no es afín a nosotros.
Esto mismo, va formando parte de nuestra forma de ser, nuestra forma de hacer y sobre todo de elegir. , ¿Tendría el mismo trabajo? Existen miles de factores que si hubiesen sido diferentes a lo largo de nuestro camino, nuestra vida sería bien diferente.
Como ejemplo, cuantas veces se han preguntado la cantidad de casualidades o “ causalidades ” que han tenido que pasar para tener a nuestro lado la pareja que nos acompaña a lo largo de nuestra vida, o la cantidad de cosas que han tenido que pasar exactamente como han pasado para tener los hijos e hijas que tenemos. , ¿tienes la seguridad de que esa decisión es la mejor opción? En todo momento, en nuestra rutina diaria estamos continuamente comparando.
Como por ejemplo a la hora de comprar fruta o a la hora de elegir una corbata para una comida de empresa, e incluso cuando estamos en un bar y tenemos que elegir entre los vinos de la carta. Unos miran precio antes que la calidad, otros la cantidad a la calidad, otros que sean vistosos y bonitos y otros muchos solo eligen lo más económico. com conocemos el valor de elegir bien, conocemos las consecuencias de las malas decisiones y el aprendizaje de todo ello, que sin duda y a veces de forma desafortunada es la forma más fiel y dura de instruirse.
Nos sentimos orgullosos de dónde venimos, hacia donde vamos y con quien caminamos, porque contamos con un equipo sobresaliente en valores, fiel a vosotros y que conoce perfectamente las dificultades que puedes encontrarte a la hora de contratar un servicio. com”